Dieta equilibrada


Hemos tenido la oportunidad de escuchar el sonido del saxofón de Alberto Arteta en las dos ocasiones en las que ha venido con el grupo Anaut, una de las mejores bandas de rhythm&blues/soul/funky/jazz posibles, puesto que en ella se combina el talento natural con estudios jazzísticos avanzados, como los que han cursado varios de sus componentes en el Conservatorio de Amsterdam u otros.

Cuando el jazz maduró imparable en la segunda mitad del siglo XX por los caminos de la modernidad, haciéndose una música más compleja y creativa ¡pero menos popular!, surgieron paralelamente distintas variantes de música afroamericana capaces de seguir conectando con el gran público, tanto blanco como negro. Para algunos el jazz moderno exacerba el virtuosismo instrumental y la complejidad armónica hasta hacerse una música “difícil”, para otros –menos- la expresividad bailable y sensual del funk o del soul resulta demasiado “fácil”. De manera que en una banda convencional de estos estilos más populares la sección de vientos está solo para hacer coros rítmicos, salvo en momentos excepcionales, donde el líder y cantante, por ejemplo James Brown, deja hacer alguna cosilla a Maceo Parker o Pee Wee Ellis (saxofonistas). Algunos oyentes se pierden, pero otros se quedan con muchas más ganas.

Este tipo de tensiones se cuentan con mucha gracia en la recomendable película The Commitments (Alan Parker, 1981), donde el saxofonista de una banda de soul dublinesa intenta hacer sus “pinitos” durante una actuación y al finalizar el concierto su compañero trompetista se lo reprocha mientras todos los chicos del grupo evacuan sus cervezas al unísono en los urinarios del pub. Así es el diálogo:
Trompetista: “Lo que tú tocabas no era soul. Los solos en soul forman parte de la canción, son lineales. Tú hacías espirales, eso es jazz”
Saxofonista: “Sólo quiero desarrollarme”

Manager: “El jazz es una paja musical. Si quieres hacerte una paja usa “eso” –y señala- , no tu saxo”
La película termina con la disolución de la banda de soul protagonista, pero el saxofonista autodidacta se hace jazzman, y queremos suponer que tendrá un largo recorrido, aunque nos tememos que con muchas dificultades para llegar a fin de mes…

Bromas aparte nos gusta toda la buena música, y –parafraseando a García Lorca- parte de la “mala”, en sus múltiples formas y variantes, nos gustan las personas y grupos que, como ‘En ViBop’- no se limitan ni en un sentido ni en otro, y saben resolver la cuadratura del círculo, conciliar el yin y el yang, comer de todo –procurando que sea bueno- … y disfrutar de lo que tienen a su lado. ¡Qué bien cuando Anaut, deja espacio para el respirar y el soplar de su saxofonista u otros instrumentos… y qué bueno que Alberto Arteta, con su grupo, nos propongan ahora la aventura y creatividad que es el jazz…!

“Yo tengo el fuego en mis manos. Yo lo entiendo y trabajo con él perfectamente, pero no puedo hablar de él sin literatura. Yo comprendo todas las poéticas; podría hablar de ellas si no cambiara de opinión cada cinco minutos. No sé. Puede que algún día me guste la poesía mala muchísimo, como me gusta (nos gusta) hoy la música mala con locura. Quemaré el Partenón por la noche, para empezar a levantarlo por la mañana y no terminarlo nunca”.
Federico Garcia Lorca. Poética. A Gerardo Diego. 1921.