COVID19


La música es segura

APORTAMOS DATOS (y hay muchos más...). Con distancia social, mascarilla homologada todo el tiempo -sin bebidas-, ventilación ¡¡¡abriremos las ventanas!!!...

¡Sólo 3 de los 11,600 brotes detectados tienen vínculos (y podrían haber ocurrido antes o después del concierto, no durante) con una actividad cultural! Es el 0,025 %! (A 30 DE OCTUBRE DE 2020).

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COVID-19. ¡música a pesar de todo!

¡La música y los músicos necesitan urgentemente y más que nunca todo nuestro apoyo! ¡Es hora de demostrar cuánto nos importa!


La pandemia del coronavirus COVID-19 ha servido para poner el foco en cosas que son más importantes de lo que a veces se nos quiere hacer creer. Por ejemplo la música, relegada cada vez más en los planes de estudio -como tantas materias de humanidades- pero que resulta imprescindible en los momentos más difíciles. Durante el confinamiento ha habido necesidad de escuchar a los músicos desde los balcones o desde las pantallas de teléfonos y ordenadores, se han cantado himnos que alientan a la comunidad y mucha gente ha encontrado su alivio oyendo melodías que nos llegan muy adentro, desde las nanas hasta los requiem… Si las personas que hacen posible la música tuvieran para la sociedad actual la importancia que tienen en el pórtico de la Iglesia de Santo Domingo no estarían reclamando por la precaria situación de tantos de ellos, agravada por la pandemia de coronavirus.

No nos referimos a las superestrellas sino a los músicos que crean la música que hay que proteger, la música a la que alude Jordi Savall: “Estamos viviendo una época muy difícil para los proyectos culturales porque se confunde el éxito de masas con el éxito cultural. No podemos competir desde la cultura con los éxitos comerciales. Nunca un proyecto cultural debe medirse por su capacidad de generar riqueza sino por su sentido, por lo que lo justifica”